Terminan las vacaciones y comienza el curso escolar. Quedan atrás la siesta, la playa o la piscina, las tardes interminables de luz y la visita de parientes que cada año nos ilusionan con anécdotas y curiosidades de sus lugares de residencia.
Ahora toca preparar la mochila, revisar el material del año pasado para ver qué podemos aprovechar y esperar al gran día. Muchos niños estarán ansiosos, otros expectantes, tal vez haya algún apático, posiblemente también inquietos y es que los cambios suelen generar incertidumbre: repetiremos maestra, tendremos nuevos compañeros, ocuparemos la misma clase, nos sentaremos por lista…
Desde la biblioteca queremos hacer la espera más llevadera y para eso proponemos unos títulos con los que podrán disfrutar tanto prelectores como lectores en marcha:
• Slegers, L.: Nacho va al colegio. Zaragoza: Edelvives, 2002.
• Elliot, D.: Coco ya va al colegio. Barcelona: RBA Editores, 1997.
• Lindo, E.: Olivia no quiere ir al colegio. Madrid: SM, 1997.
• Lissón, A.: Ya voy solo al colegio. Barcelona: La Galera, 1985.
• Helg, J.: Tragoncete en la escuela. Madrid: Anaya, 1989.
• Blake, S.: ¡No quiero ir a la escuela! Barcelona: Corimbo, 2007.
• Lévy, D.: El hada Lolita y el árbol-escuela. Madrid: Pearson Alhambra 2009.
• Winter, J.: La escuela secreta de Nasreen: una historia real de Afganistán. Barcelona: Juventud, 2010.
• Nöstlinger, c.: Mini va al colegio- Madrid: SM, 1992.
• Riddell, C.: Ottoline va al colegio. Zaragoza: Edelvives, 2008.
• Bröger, A.: Pizza y Oscar van al colegio. Madrid: Altea, 1991.

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Nos visitan los participantes del Campus de verano

Esta mañana hemos recibido la visita de los niños que han optado, como entretenimiento estival, por el Campus de verano organizado por la Concejalía de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de El Paso.
Durante aproximadamente tres cuartos de hora pudieron conocer las diferentes secciones que integran el espacio, los diversos servicios que ofrecemos y los requisitos necesarios para poderlos disfrutar. Todo esto estuvo acompañado por una nutrida selección de lecturas. Para hacer esta última parte más atractiva procuramos mostrar títulos donde se combinaran los formatos, las temáticas y sus funcionalidades.

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Reflexiones que fundamentan la selección en literatura infantil y juvenil

Las múltiples y variadas lecturas que he realizado a lo largo de estos años unidas a la experiencia que me ha aportado este laboratorio de investigación que se llama biblioteca, me permiten avalar la importancia de una cuidada selección en LIJ.
La elevada producción editorial podría decirse que es uno de los principales motivos que la evidencian y es que además, esta no siempre responde a los objetivos y necesidades informacionales o de ocio del potencial lector. Además, conviene recordar que en los últimos años, las citadas empresas han dado protagonismo y promoción a textos comerciales en detrimento, en muchos casos, de otros que pudieran tener mayor calidad.
Clarificados los principales motivos que a mi juicio, determinan esa criba, estimo conveniente definir qué criterios correspondería tener en cuenta para tal ejecución.
Para constatar la calidad de la obra, independientemente de que sea informativa o de ficción, resulta imprescindible llevar a cabo un análisis pormenorizado de la estructura interna (autoría y traductor si lo hubiere) y de los elementos externos (es decir, del formato).
En lo que respecta a los aspectos internos conviene valorar: la historia (qué ocurre, cómo se encadenan los acontecimientos), su estructura (cómo empieza, tiene coherencia, cómo se desarrolla la trama, el final es abierto o negativo), la técnica narrativa (se utiliza el diálogo, la descripción, la narración), el tono (es humorístico, dramático, violento), el ritmo (acelerado, lento, monótono), la dimensión estética y simbólica (encontramos comparaciones, metáforas, onomatopeyas) y por supuesto, el léxico (es genérico, especializado, innovador). También corresponde que nos detengamos en la construcción de personajes (están bien definidos, son coherentes, evolucionan o son planos), los escenarios (espacios geográficos) y los tiempos en los que se enmarca la historia.
Si hubiera ilustraciones (fundamentales en los álbumes y libros ilustrados) valoraríamos su dimensión técnica (grabado, collage, pintura, pluma, lápiz, fotografía), también la estética, la relación que pudieran tener con el texto (complementariedad, apoyo, contraste) y la novedad que supusieran respecto a otros libros infantiles y en relación a otras obras del mismo autor.
Tampoco debemos despreciar, por la gran información que puede aportar y por qué quizás consiga impresionar o no al potencial lector, su aspecto externo. Los materiales, las formas (variadas y diversas desde hace algún tiempo), el tamaño, la tipografía, la maquetación o las guardas (especialmente cuidadas en el caso de los álbumes) permiten determinar la durabilidad, su posible destinatario —por ejemplo un minilibro con la silueta de un animal y colores estridentes se identifica para primeros lectores— o incluso el coste.
Por último, no desatendamos las temáticas, los valores, las experiencias o las funciones que pudieran satisfacer esas lecturas. De cualquier manera, recomiendo procurar un equilibrio entre los aprendizajes que ese posible lector pudiera adquirir y las experiencias que le concederían esas lecturas que con toda probabilidad, contribuirán a enriquecer su bagaje lector.

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